No recuerdas
el día en que
el verso y tú
os disteis la mano
por primera vez.
Compartes.
Te decides.
Lo peor -te dices-
que puede pasar
- te convences-
es que te repliegues
con el rabo poético
entre las piernas
y la autoestima
cruelmente golpeada.
Descubres.
Te sorprendes.
No imaginabas
tantas almas
vagando,
soñando...
como la tuya,
creando
verso a verso
conexiones
antes increíbles.
Disfrutas.
Sientes.
Sientes.
Se abren senderos
infinitos
hacia lugares
lejanos y cercanos,
hacia corazones
rotos y enteros,
hacia pasados
encubiertos o desnudos,
hacia presentes
que suben o bajan,
hacia futuros...
impredecibles.
Una sola persona
ya hace merecer la pena
el viaje hacia dentro
y hacia afuera;
muchas lo hacen
un increíble milagro.
La balanza dice
que compensa.
¡Vaya si compensa!
¡Mil gracias a todos!
Nota añadida el 29 de enero de 2020:
Se acerca marzo. Son ya diez años de vida pasados, con sus alegrías y sus decepciones, con sus recuerdos buenos y malos. Son diez años también de poemas compartidos y momentos entrañables.
Estoy en un momento de renovación y he pensado recomponer este blog en el que he compartido tanto y con tantas personas que me quieren.
He comenzado por pasar a borrador todas las entradas antiguas y dejar sólo las más entrañables y mi idea, si el tiempo libre y la salud me lo permiten, es volver a publicar todos aquellos poemas con los que aún me identifico, junto con otros que son especialmente significativos para mí y algunos nuevos.
Vamos a ello...
